La Antropología de la Ciencia de Bruno Latour

En La Sociología del Conocimiento Científico hicimos una introducción a las principales escuelas que estudian la ciencia desde el punto de vista de la Sociología del Conocimiento Científico. En este post resumiremos lo que nos dice el libro Ciencia en Acción, de Latour, sobre las prácticas microsociales mediante las cuales los científicos construyen las verdades científicas.

Latour nota que la ciencia tiene dos caras, que nos dicen cosas diferentes: la ciencia ya sistematizada y la ciencia que crea nuevos constructos teóricos (modelos o teorías).

Contexto de justificaciónContexto de Descubrimiento

Sistematización y difusión                                              Creación

 

La filosofía clásica de las ciencias tiende a estudiar qué rasgos de la ciencia, una vez sistematizada, la hacen tan diferente respecto a otros saberes y tan poderosa técnicamente; mientras que la sociología de la ciencia se centra, sobre todo, en estudiar cómo construye la ciencia su conocimiento y su poder. Para ilustrar antropológicamente esta faceta fundamental de la creación de hechos científicos, Latour analiza en el libro que nos trae la historia de las controversias que tuvieron lugar en la década de 1970 entre varios grupos de investigadores, y que condujeron al “descubrimiento” de la hormona estimulante de la hormona del crecimiento (GHRH).

Historia de las controversias en la hormona estimulante de la hormona del crecimiento

La ciencia en proceso de creación es un campo de controversias entre distintos grupos investigadores que tratan de construir nuevas “cajas negras” o verdades aceptadas, a partir de cajas negras anteriores y de nuevas interpretaciones, documentos y registros de experimentos.

El problema es que la ciencia creadora aún ignora a qué verdad va a ir a parar, y muchas de las cajas negras previas no ensamblan bien con los nuevos registros experimentales y objetivos sociales, por lo que hay que quedarse sólo con algunas cajas negras previas y no con otras.  Latour pone como ejemplo un episodio comentado por James Watson de los años en que trataba de encontrar la estructura melecular del ADN. Tras copiar Watson de varios libros de texto las formas de los pares de bases que componen el ADN, observó que al ensamblar cada una de las cuatro bases con otra igual, se obtenían estructuras que se superponían de forma bastante exacta, aunque deformando un poco el enlace azúcar-fosfato. Watson explica en su despacho el esquema a otros colegas, pero el cristalógrafo Jerry Donohue, un discípulo de Linus Pauling, comenta que la idea no funcionará. “Según Jerry, las formas tautómeras que yo había copiado del libro de Davidson estaban asignadas incorrectamente. Mi réplica inmediata de que muchos otros textos también dibujaban la guanina y la timina en forma de enol no impresionó mucho a Jerry. Alegremente añadió que, durante mucho tiempo, los químicos orgánicos habían favorecido arbitrariamente unas formas tautómeras concretas, en lugar de sus alternativas, pero basándose en fundamentos muy débiles. (…) Aunque mi reacción inmediata fue pensar que lo de Jerry era mera palabrería, no rechacé su crítica. Junto a Linus, Jerry sabía más sobre enlaces de hidrógeno que nadie en el mundo. (…) Durante los seis meses que había ocupado un despacho en nuestra oficina, nunca le había oído pronunciarse precipitadamente sobre temas de los que no supiera nada. (…) Si no hubiera estado con nosotros en Cambridge, quizás yo estaría aún dándole vueltas a una estructura “igual con igual”. Maurice [una competidora], en un laboratorio desprovisto de químicos estructurales, no tenía a nadie que le dijera que todos los dibujos de los libros de texto eran incorrectos. Pero para Jerry sólo Pauling podría haber realizado la elección correcta y atenerse a sus consecuencias.”

Watson se pone a jugar entonces con modelos de cartón de los pares de bases, según la forma ceto sugerida por Jerry Donohue. Para su sorpresa, observa que las siluetas obtenidas emparejando la adenina con la timina y la guanina con la citosina se pueden superponer, y dan escalones con la misma forma. Sólo entonces recuerda las “leyes de Chargaff”, que habían permanecido olvidadas hasta ese momento: “siempre hay tanta adenina como timina y tanta guanina como citosina, sea cual sea el ADN elegido para el análisis”. Esto ensambla el nuevo modelo con un aliado fundamental. Otro aliado del modelo es el mecanismo que sugiere mediante el cual un gen puede dividirse en dos partes y luego cada uno de los ramales crear una copia exacta del gen inicial, lo cual permite la replicación genética. Donohue da el visto bueno al nuevo ensamblaje de las bases, al igual que Crick; Bragg acude al laboratorio y sale también convencido. “Maurice Wilkins [la experta en cristalografía de rayos X] no necesitó más que un minuto para mirar el modelo y encontrarlo de su agrado”. Pronto Pauling afirmó su adhesión a la estructura, y el modelo fué publicado en Nature.

DNA

Naturalmente, dice la faceta institucional de la Ciencia: “todos están convencidos porque James y Francis han dado con la estructura correcta; la estructura del ADN por sí misma es suficiente para que todos estén de acuerdo”. “No”, dice el otro lado: “cada vez que alguien más se convence, la estructura se hace progresivamente más correcta”. Años más tarde en India y en Nueva Zelanda otros investigadores trabajaron en un modelo de “cremallera torcida” que hacía lo mismo que la doble hélice y un poco más. Pauling había apoyado una estructura alternativa para luego rechazarla. Rosalind Franklin había estado convencida de que se trataba de una hélice de tres ramales. Wilkins ignoraba las formas ceto reveladas por Jerry Donohue…

Sólo cuando la comunidad investigadora decide cerrar la caja negra, las verdades son dadas por establecidas y es fácil proclamar entonces la norma formalista de la ciencia constituida: “atente a los hechos”; pero cuando la verdad está en construcción, las reglas más útiles parecen ser: “deshazte de los hechos inútiles”, “elige a quien creer”, “busca puntos débiles en las verdades establecidas” y otras reglas pragmáticas similares.

Pasemos ahora a un caso diferente. El grupo de neuroendocrinología de Andrew V. Schally había aceptado que  “el hipotálamo controla la secreción de las hormonas de crecimiento por parte de la glándula pituitaria anterior”. Esto constiuía una caja negra fundamental del paradigma de la neuroendocrinología. Esto es, un conocimiento incuestionable para la disciplina, y que es considerado como cerrado y definitivo. Reabrir esa caja negra, como cualquier otra, requeriría de la reevaluación de otras muchas cajas negras de las que depende, lo cual exigiría una enormidad de pruebas de laboratorio, esfuerzo en investigadores, recursos y reabrir innumerables frentes de controversia. Tal verdad establecida no pareció tener ningún punto débil, y sirvió de partida y guía a la investigación de Schally y de Guillemin durante la década de 1960.

Hipotálamo e hipófisis

Durante esa década, los grupos investigadores de Guillemin y de Schally revolucionaron el campo de investigación estableciendo como objetivo fundamental el obtener, no la descripción de la función fisiológica de la GHRH, sino su estructura molecular detallada, con el fin de resolver todas las ambiguedades que entrañaban las explicaciones fisiológicas vigentes, y aumentar el rigor de lo que se consideraban pruebas de existencia de los factores hormonales. Como describe Latour (1995), este cambio en los procedimientos considerados más rigurosos y adecuados para clarificar el campo, condujo a que muchos grupos de investigación no norteamericanos abandonaran el campo de investigación, pues la obtención de la estructura molecular del GHRH suponía la purificación de cientos de miles de hipotálamos animales para extraer suficiente cantidad de sustancia, y la creación de métodos nuevos de análisis químico y cromatografía. Muchos grupos, simplemente no dispusieron de financiación suficiente como para mantener un programa de investigación tan costoso e incierto.

Tanto el grupo de Guillemin como el de Schally sí que dispusieron de financiación pública suficiente del gobierno norteamericano. Cada uno de los dos grupos produjo afirmaciones publicadas en revistas científicas, en las que  se incluían modalidades positivas para las afirmaciones propias y negativas para las afirmaciones formuladas por grupos competidores. Modalidades positivas son para Latour enunciados que apartan a una afirmación de sus condiciones de producción, haciéndola suficientemente cerrada para inducir otras afirmaciones seguras. Latour pone estos dos ejemplos extraídos de publicaciones del grupo del Dr. Schally:

1.“La estructura primaria de la hormona estimulante de la hormona del crecimiento (GHRH) es Valina-Histidina-Leucina-Serina-Alanina-ÁcidoGlutámico-ÁcGlu-Lisina-AcGlu-Alanina”.

2.“Ahora que el Dr. Schally ha descubierto [la estructura primaria de la GHRH], es posible comenzar los estudios clínicos en hospital, para tratar ciertos casos de enanismo, dado que la GHRH activaría la hormona del crecimiento de la que carecen”.

Sin embargo, pronto se publican afirmaciones del grupo del Dr. Guillemin en las que se introducen modalidades negativas, esto es, enunciados que llevan una afirmación en la dirección opuesta, hacia sus condiciones de producción y a explicar en detalle por qué es débil o no es tan sólida:

3.“El Dr. Schally ha afirmado durante años, en su laboratorio de Nueva Orleáns, que [la estructura primaria de la GHRH era Val-His-Leu-Ser-Ala-Glu-Glu-Lys-Glu-Ala]. Sin embargo, por alguna extraña coincidencia, esta estructura es la misma que la de la hemoglobina, un componente corriente de la sangre y un contaminante frecuente del extracto purificado de cerebro, si es manipulado por investigadores incompetentes”.

El que la afirmación inicial del grupo de Schally se convierta en una caja negra (hecho aceptado) o pase a ser un artefacto (mala interpretación o hipótesis fracasada) depende de que la siguiente generación de artículos considere útiles o no útiles las afirmaciones de Schally y de Guillemin, a la hora de ensamblarla en los discursos que el propio grupo y otros grupos están generando. En esta fase, se pueden escuchar afirmaciones como las siguientes, en las discusiones en workshops y congresos científicos:

“Si hay una “extraña coincidencia”, reside en el hecho de que la crítica al descubrimiento de la GHRH por el Dr. Schally ha sido realizada de nuevo por su viejo enemigo, el Dr. Guillemin… Respecto a la homonimia de estructura entre la hemoglobina y la GHRH, es algo factible que nada prueba en contra del descubrimiento”.

“No es posible que la sangre transporte dos mensajes homónimos sin perturbar [el metabolismo]. Se trata de una equivocación evidente de Schally; Guillemin siempre ha sido más fiable que él”.

A medida que la controversia se encarniza, entran en la discusión cuestiones de fisiología, personalidades de los agentes, métodos de trabajo y detalles del procedimiento de laboratorio. Schally defiende sus afirmaciones con una red de referencias a sus métodos, que a su vez referencian a otros trabajos: 35 artículos y 16 libros entre 1971 y 1948. O aceptas su afirmación, o debes leer críticamente todos esos artículos.

¿Qué hay detrás de las afirmaciones? Textos. ¿Y detrás de los textos? Más textos, cada vez más técnicos que obligan a leer más artículos. ¿Y detrás de los artículos? Gráficos, inscripciones experimentales, mapas, etc. ¿Y detrás de las inscripciones? Instrumentos y presentadores que comentan los gráficos y registros y traducen lo que significan. ¿Y detrás de ellos? Conjuntos de instrumentos. ¿Y detrás de estos? Pruebas de resistencia que acreditan la fortaleza de los vínculos que unen a las inscripciones con su traducción apropiada.

Como dice Latour, en la producción científica de conocimiento hay una retórica, pero en apoyo de sus afirmaciones la ciencia introduce muchos más recursos que la retórica común. El efecto, positivo o negativo, que la nueva afirmación tiene sobre las prácticas profesionales cercanas juega también un papel en fortalecer o debilitar la red de apoyos a la nueva afirmación. Latour pone como ejemplo esta conversación:

Médico-1 (como si resumiera un antiguo debate): “Teniendo en cuenta que existe una nueva cura del enanismo, ¿cómo puede usted decir eso?”

– Médico-2: “¿Una nueva cura? ¿Cómo lo sabe? Eso se lo ha inventado usted.”

– “Lo he leído en una revista”.

– “Habrá sido en un suplemento en color…”

– “No, fue en The Times y el que lo escribía no era un periodista sino alguien con un doctorado”.

– “¿Y eso qué importa? Probablemente era un físico en paro que no sabe diferenciar el RNA del DNA”.

– “Pero referenciaba un artículo publicado en Nature por el premio Nobel Andrew Schally y seis colegas, un estudio financiado por el Nacional Institute of Health y la National Science Foundation, en el que se exponía cual era la secuencia de la hormona que estimula la hormona del crecimiento. ¿Eso no significa nada?”

– “¡Vaya! Debería haber empezado por ahí… Sí, supongo que algo tiene que significar”.

La situación retórica se ha invertido cuando uno de los médicos ha apoyado su afirmación en un Nature, un Nóbel, seis coautores y dos instituciones importantes.

Una vez cerrada una controversia, la ciencia suele desmarcar sus métodos de los de la retórica y opone la “razón” que supuestamente la guía a los argumentos de autoridad. Sin embargo, se observa que mientras la controversia no está cerrada, la ciencia busca recursos para convertirse en una retórica lo suficientemente poderosa como para permitir que un hombre convenza a cien autoridades.

Para triunfar, las afirmaciones que son coherentes con las propias prácticas deben ser vistas por los demás investigadores como ensamblables con sus propias afirmaciones. Esto va generando una red inter-subjetiva que se automantiene mediante rederencias cruzadas más o menos coherentes y consistentes entre sí.

La llamada “fuerza de la razón” parece consistir en la práctica en la estabilidad de la asociación de esos actantes (actores humanos o no humanos) en una red. Lo que afirma la ciencia una vez constituida es muy diferente de lo que busca en su fase de constitución:

CARA DE LA CIENCIA CONSTITUIDA: “La ciencia no se doblega ante la multitud de opiniones”.

CARA DE LA CIENCIA EN CONSTITUCIÓN: “¿Cómo ser más fuerte que la multitud de opiniones?”

Durante la fase de creación o constitución, hay una lucha por encajar las propias afirmaciones en la red preexistente de afirmaciones y objetos científicos.

Si un investigador ve que una afirmación no encaja y, por tanto, amenaza las propias, trata de minar los apoyos de la misma. Un modo de hacerlo  es relativizando las referencias, o reinterpretándolas, o cambiando el sentido de sus implicaciones. Un ejemplo tomado de una publicación de Guillemin (que llama GRF a la GHRH):

“El concepto, hoy bien establecido, de control neurohumoral de las secrecciones adenohipofisiarias, indica la existencia de un factor hipotalámico estimulante de la hormona del crecimiento (GRF) (ref. 1) que tiene como contrapartida inhibitoria a la somatostatina (ref. 2). Hasta ahora el GRF hipotalámico no ha sido caracterizado de forma inequívoca, a pesar de algunas afirmaciones prematuras de lo contrario (ref. a Schally)”

“Se ha propuesto una estructura para el GRF (ref. a Schally); sin embargo, recientemente se ha mostrado (ref. a Veber et al.) que no se trataba de GHRH sino de un contaminante secundario, probablemente un fragmento de hemoglobina.”

Mientras que una publicación de Schally trata de relativizar las críticas a su propia propuesta, del modo siguiente: “D. F. Veber et al. han señalado la similitud entre la estructura de nuestro decapéptido y el radical amino de la cadena beta de la hemoglobina porcina (ref. 32). Queda aún por establecer en qué medida esta observación es significativa”.

La referencia de Veber, sin embargo, no dice exactamente ninguna de las cosas que le hacen decir las dos afirmaciones anteriores.

Cuando la controversia es suficientemente aguda, los recursos anteriores pueden no ser suficientes para desanimar al contrincante y casi cada palabra del artículo debe ser defendida mediante recursos externos. Este es un ejemplo tomado de un artículo en que Guillemin argumenta estar haciéndolo mejor en su laboratorio que Schally:

“En la intervención quirúrgica se encontraron en el páncreas dos tumores separados (ref. 6); los tejidos tumorales fueron troceados e introducidos en nitrógeno líquido a los 2 o 5 minutos de la resección, con la intención de extraer de ellos GRF … El extracto de ambos tumores presentaba actividad estimulante de la hormona del crecimiento, con un volumen de elusión igual al del GRF hipotalámico (Kav = 0.43, donde Kav es la elusión constante) (ref. 8). El volumen de actividad del GRF (ref. 9) era insignificante en uno de los tumores (0.06 unidades de GRF por miligramo (peso neto)), pero extremadamente alto en el otro (1500 unidades de GRF por miligramo (peso neto)), 5000 veces más que en el hipotálamo de las ratas (ref. 8)”.

Aquí cada palabra es una jugada de ajedrez. El párrafo se entiende mejor como respuesta anticipada a posibles objecciones de competidores escépticos:

-¿Cómo podría estar usted haciéndolo mejor que Schally con cantidades tan ínfimas de su sustancia en el hipotálamo?

– Encontramos tumores que producían grandes cantidades de la sustancia, lo cual permitía que su aislamiento fuera mucho más fácil de lo que lo era para Schally.

– ¿Está usted bromeando? Estos son tumores pancreáticos, y usted está buscando una sustancia hipotalámica ¡que se supone proviene del cerebro!

– Muchas de las referencias indican que, a menudo, se encuentran sustancias del hipotálamo también en el páncreas, pero de todas maneras tienen el mismo volumen de elusión; esto no es decisivo, pero es una prueba bastante buena, suficiente en cualquier caso, para aceptar el tumor tal cual, con una actividad 5000 veces mayor que la hipotalámica. No se puede negar que es un regalo caído del cielo.

– ¡Un momento! ¿Cómo puede estar usted seguro de ese 5000?, ¿no puede sencillamente estar inventándose las cifras? ¿Se trata de peso en seco o peso húmedo? ¿De donde proviene el criterio?

– Bien. En primer lugar se trata de peso en seco. Segundo, una unidad de GRF es la cantidad de una preparación purificada de GRF proveniente del hipotálamo de las ratas que produce una estimulación medio-máxima de la hormona del crecimiento en el bioensayo de monoestrato de células pituitarias. ¿Está usted satisfecho?

– Tal vez, pero ¿cómo podemos estar seguros de que estos tumores no se han deteriorado después de la intervención quirúrgica?

-Fueron troceados e introducidos en nitrógeno líquido entre 2 y 5 minutos después. ¿Dónde podría encontrarse mejor protección?

Schally utiliza argumentos igual de detallados. ¿Encajarán las afirmaciones de Schally, la de Guillemin y la de Veblen con las del resto de investigadores? Para ello, hay que rastrear en la siguiente generación de artículos.

Latour investigó en los Science Citation Reports a todos los autores que citaron posteriormente a Veblen, y observó que tomaron el trabajo de Veblen como un hecho bien establecido, afirmaron que la hemoglobina y la GRHR tienen la misma estructura y usaron este hecho para minar la pretensión de Schally de haber descubierto la GHRH, que ahora escriben entre comillas.

Esto fue catastrófico para las afirmaciones de Schally, que se encontraron sin poder seguir ensamblándose con el resto de la literatura. La línea de trabajo de Guillemin, sin embargo, quedó libre para desarrollarse sin competidores importantes. En general, dice Latour, cuanto más técnica es la literatura que soporta una afirmación de objetividad, más social se vuelve esa afirmación de objetividad, porque aumenta el número de asociaciones necesarias para expulsar a los escépticos y forzarlos a aceptar como un hecho, la afirmación.

¿Y si esto no es suficiente para que todos crean a Guillemin? Entonces hay que llevar al escéptico al lugar donde se generan las inscripciones y trazas experimentales, los laboratorios.

La ciencia no es sólo una retórica que busca ensamblarse con muchos apoyos. Una segunda característica suya es que incluye en los artículos y documentos al propio referente del que habla, para no depender sólo de asociaciones humanas. En el caso de la GRF el investigador se convierte en portavoz del factor hormonal.

Por ejemplo: “La purificación final de este material mediante HPLC analítico de fase inversa produjo tres péptidos altamente purificados con actividad GRF (véase fig. 1)”. Sigue una figura en la que se aprecia una curva con tres grandes picos y un pie de figura con un texto que explica cómo leer la figura:

Science-grafico

Purificación final del GRF mediante el HPLC de fase inversa. La columna (Ultraesfera C18), 25 por 0.4 cm, tamaño de partícula 5-(pu)m, fue eluida con un gradiente de acetonitrilo (—-) en ácido heptafluorobutírico al 0.5% (en volumen) a una velocidad de flujo de 0.6 mL/min. Se recogieron fracciones (2.4 mL) tal como se indica en la abcisa, y se usaron algunas porciones para bioensayos (ref. 7). Las barras verticales representan la cantidad de hormona del crecimiento segregada en el ensayo por cada fracción del efluente, expresada como porcentaje de la cantidad de hormona del crecimiento segregada por las células pituitarias que no recibieron tratamiento. AUFS, escala completa de unidades de absorción.

La leyenda nos dice que los picos no son una mera retórica visual, sino el producto de un cromatógrafo líquido de alta presión, y se dan los parámetros de su funcionamiento. Estas inscripciones representan al referente objetivo o “parte más objetiva del referente”. Los detalles de funcionamiento y calibración del cromatógrafo son apoyados en referencias técnicas anteriores, que se ramifican hacia el pasado hasta alcanzar la física básica fundacional del campo técnico.

Llegado aquí, si el disidente quiere seguir dudando, debe construir un laboratorio competidor o inspeccionar el laboratorio donde se generan las inscripciones.

El disidente ve inscripciones sobre un papel o una pantalla, no la hormona misma. Y, superpuesto con estas inscripciones visuales, escucha unos comentarios verbales proferidos por el investigador, que actúa como portavoz o presentador de lo que está escrito en el visor del instrumento.

Un portavoz es para Latour la persona que habla por otros, personas o cosas, que no hablan. Por ejemplo:

–Un delegado sindical es un portavoz, porque representa a personas que pueden hablar pero que, en la práctica, no pueden hablar al mismo tiempo.

–El investigador representa a moléculas que no pueden hablar, en principio, pero a las que se les hace expresar su voluntad (o la de “las leyes naturales”) y hablar gracias a aparatos intermediarios.

Enfrentarse a un portavoz no es enfrentarse a una persona aislada, sino con él mas las muchas cosas o personas en cuyo nombre está hablando. Sin embargo, el crítico siempre puede sospechar que lo que el portavoz está diciendo es sólo su propio deseo y no lo que las cosas (o personas) mismas dirían. ¿Es el cambio de pendiente que observamos en la gráfica la misma que la que provoca la morfina? Podría suceder que otras sustancias químicas provocaran el mismo cambio de pendiente. O posiblemente, el investigador, que tanto deseaba que dicha sustancia reaccionara igual que la morfina, confundió dos jeringas sin darse cuenta e inyectó dos veces morfina, produciendo formas idénticas.

El éxito o fracaso de la portavocía depende de la solidez de esa asociación
del portavoz con las acciones de las cosas en cuyo nombre habla. La solidez crece con el número de pruebas de resistencia superadas. Una prueba de resistencia es un proceso en el cual alguien que cuestiona los hechos científicos (disidente) se enfrenta con los portavoces y lo que dicen las cosas que ellos representan. Un escéptico podría intentar una última cosa antes de abandonar su escepticismo: modificar algunos de los elementos de los que depende la generación de la inscripción, para observar la robustez del resultado.

Un ejemplo de esto lo proporciona el caso Blondlot, un físico de Nantes, que realizó el descubrimiento de unos rayos distintos a los rayos X y, en honor de su ciudad, los denominó “rayos N”. Durante unos pocos años los rayos N produjeron publicaciones científicas, todo tipo de desarrollos teóricos y muchas aplicaciones prácticas, curando enfermedades y situando a Nantes en el mapa de la ciencia internacional. Un disidente estadounidense, Robert W. Wood, no creyó en los artículos de Blondlot, pese a estar publicados en revistas prestigiosas y decidió visitar su laboratorio. Durante un tiempo Wood se enfrentó allí a evidencias incontrovertibles. Blondlot se apartó y dejó que los rayos N se inscribieran en una pantalla colocada frente a Wood. Pero el obstinado Wood se quedó en el laboratorio manipulando el detector de rayos N. En determinado momento, quitó subrepticiamente el prisma de aluminio que estaba enfocando los rayos N. Pero Blondlot, en el otro lado de la habitación tenuemente iluminada, continuaba obteniendo el mismo resultado sobre la pantalla, incluso en ausencia del supuesto foco. Por lo tanto, la inscripción sobre la pantalla provenía de otra cosa.

rayos N

detecting-n-rays

El dispositivo de Blandlot y un esquema de sus partes

 

En casos como este, el portavoz se transforma de alguien que habla en nombre de otros, en alguien que sólo se representa a sí mismo, a sus deseos y fantasías. En función del resultado de sus pruebas de resistencia, los portavoces se convierten en individuos subjetivos o en representantes objetivos.

El precio de disentir es, la mayoría de las veces, tener que levantar otro laboratorio mejor, que por estar en contradicción con el origen de los hechos científicos que cuestiona, Latour lo denomina contralaboratorio. Este se construye a través de cuatro procesos:

– Adoptar cajas negras diferentes o en mayor número, y situarlas antes en el experimento (hace que la discusión se relegue).

– Lograr que los actores traicionen a sus representantes.

– Configurar nuevos aliados: “los científicos y los ingenieros hablan en nombre de nuevos aliados que han reclutado y moldeado; son, entonces, representantes de otros representantes que añaden recursos inesperados para inclinar a su favor el equilibrio de fuerzas”.

– Obtener registros en nuestro laboratorio que contradigan las obtenidas en los laboratorios contrarios.

¿Es legítimo pasar de lo que produce un tumor al GRF que segrega el hipotálamo? ¿de lo que se ve en tres hámsters a lo que ocurre dentro de los mamíferos en general? ¿De unos pocos retazos de evidencia a una ley universal? El éxito o fracaso de este mecanismo de la inducción, tan frecuente en la teorización científica, no parece obedecer a ninguna regla lógico-formal. Si hay un número suficiente de investigadores a los cuales esta inducción concreta les sea útil para sus propias afirmaciones e inducciones, la utilizarán como una regla que darán por válida con generalidad, mientras que si no les encaja a un número suficiente de investigadores la generalización no triunfará y será olvidada.

Cuando ocurre lo primero, la controversia empieza a estar cerrada, y empiezan a aparecer afirmaciones que parecen referirse a “cajas negras” que nadie puede tratar de reabrir, por tratarse de “hechos”. Por ejemplo: “Existe una sustancia que regula el crecimiento corporal; esta sustancia está regulada por otra, llamada GRF; se compone de una cadena de 44 aminoácidos (los aminoácidos son los bloques con los que están construidas todas las proteínas); dicha cadena ha sido descubierta por el premio Nobel de Fisiología y Medicina de1977, Roger Guillemin, y tiene la estructura siguiente: H Tyr Ala Asp Ala Ile Phe Thr Asn Ser Tyr Arg Lys Val Leu Gly Gln Leu Ser Ala Arg Lys Leu Leu Gln Asp Ile Met Ser Arg Gln Gln Gly Gly Ser Asn Gln Glu Arg Gly Ala Arg Ala Arg Leu NH2“.

El comité sueco del Nobel valoró las aportaciones de los principales grupos involucrados en la controversia, y otorgó el Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1977 a Roger Guillemin, Andrew V. Schally y Rosalyn Yalow. Esta última fue la físico que, junto con su maestro recien fallecido Salomon Berson, desarrolló las técnicas radiométricas para medir cantidades traza de hormonas en sangre.

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Roger Guillemin

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Andrew V. Schally

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Rosalyn Yalow. En su estudio tenía un cartel que decía: «Lo que sea que haga una mujer debe hacerlo el doble de bien que un hombre para ser considerada la mitad de buena.»

 

Conclusiones

  • La “realidad” es un conjunto de “hechos”, esto es, un conjunto de constructos retóricos y cajas negras técnicas que han resistido hasta el momento todos los intentos sociales de reconstruirlos o modificarlos.
  • Cuanto más técnica y especializada es la literatura, más “social” se vuelve, pues aumenta el número de asociaciones necesarias para domesticar a los lectores y forzarlos a aceptar como un hecho una afirmación.
  • Los “hechos” no están “ahí fuera” sino que se van estabilizando o inestabilizando a medida que el investigador trata de asociar sus afirmaciones con las existentes en su campo. Son construidos colectivamente.
  • Cosas como el “polonio” están constituidas por pruebas superadas o “actuaciones” que las delimitan de otras cosas conocidas. El “algo” de la cosa se va configurando progresivamente. Las competencias principales serán usadas luego para definir la cosa, como en el lenguaje atribuido a los pieles rojas: “anaerobio”: “superviviente en ausencia de aire”.
  • Esta genealogía es luego borrada como para sacralizar el resultado, el objeto constituido, y usarlo en la lucha modernista contra las supercherías y las “afirmaciones de autoridad”.
  • Un hechos es considerado exitoso si es considerado indispensable: esto contempla dos tipos de dinámicas: (i) la interna: lo que se construye en el interior del laboratorio, y (ii) la externa: el posicionamiento político adecuado para que el nuevo hecho se ensamble bien con los hechos de la realidad macrosocial (economía, política, cosmovisión dominante).
  • Sobre esta clase de análisis sociológicos la ciencia constituida suele afirmar: “Todo esto está muy bien, pero es irrelevante, puesto que lo que realmente importa para triunfar en una controversia es tener a la Naturaleza de nuestro lado”.
  • Si tomáramos en serio esta afirmación, bastaría con observar cual de las dos partes, Schally o Guillemin, hablan en nombre de la naturaleza, y la controversia estaría resuelta. Sería tan sencillo como en las luchas de la Iliada: esperar a que los dioses inclinen la balanza.
  • Pues bien, ¿qué dice la naturaleza?: Latour encuentra que tanto los partidarios de Schally como los de Guillemin dicen tener la naturaleza a su lado y lo argumentan con pruebas. La naturaleza no queda fuera del campo de batalla, sino que es un argumento retórico de la discusión. Se recurre a ella como a Dios en guerras no tan antiguas.
  • La Ciencia institucionalizada responde: “Lo que queremos decir es que cuando tiene lugar una controversia, la naturaleza es el aliado final que la clausura, y no las herramientas y estratagemas retóricas ni los recursos del laboratorio”.
  • Los científicos afirman simultáneamente estas dos versiones contradictorias: Por un lado, proclaman a la naturaleza como el último árbitro de las controversias, pero por otro lado, reclutan innumerables aliados mientras esperan que la naturaleza se pronuncie.
  • Esta contradicción no es tal sino una mera dualidad, pues no son defendidas al mismo tiempo. Mientras abundan las controversias, la naturaleza nunca se utiliza como árbitro final ya que nadie sabe completamente lo que es y dice. Pero una vez la controversia se cierra, se sostiene que la naturaleza fue y es el árbitro decisivo.
  • Latour sugiere la hipótesis de que cuando un constructo es muy social (y por tanto, tan frágil como cualquier sistema que debe ser producido de forma permanente para que se sostenga) y muy importante para lo social, se le reifica (como se hacía con las vacas sagradas en la India clásica). Cuando se afirma que una verdad científica aceptada “tiene a la naturaleza de su lado” ello es equivalente a las pretensiones de la antiguedad clásica o la edad media de que un dogma, o un monarca, “tiene a Dios de su lado”.
  • La acusación de irracionalidad siempre la esgrime alguien que está elaborando una red, contra otro que se interpone en un camino; no existe, pues, ninguna gran línea
    divisoria entre las mentes, sino únicamente redes más o menos extensas, y con más o menos apoyos.
  • Si el conocimiento es almacenable, combinable y adaptable (transportable de
    un lugar a otro) pueden llegar a formar parte, junto con sus estándares, convenciones y laboratorios normalizados, de una red de alcance global. “La historia de la teconciencia es, en gran medida, la historia de los recursos dispersos por las redes para acelerar la movilidad, la fiabilidad, la combinación y la cohesión de los indicios que hacen posible la acción a distancia”.
  • “Antes de atribuir una característica especial a la mente o al método de las personas [que hacen ciencia], examinemos primero las muchas formas en que las inscripciones se reúnen, combinan, entrelazan y se envían de vuelta. Sólo si, después de haber analizado las redes, queda algo por explicar, hablaremos de factores cognitivos”.

Referencias

Latour B. La vida en el laboratorio – La construcción de los hechos científicos. Alianza Editorial, Madrid, 1995.

Latour, B. Ciencia en acción, Labor, Barcelona, 1992.

2 comentarios sobre “La Antropología de la Ciencia de Bruno Latour

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