El 18 de abril del 2026 la cuenta corporativa de Palantir Technologies publicó en X (Twitter) un manifiesto de 22 puntos que ha llamado mucho la atención. Los medios que cubrieron el caso (CTXT, The Guardian, Wired, El Salto, Diario Red) coinciden en que no está firmado por Alex Karp (CEO), ni por Peter Thiel (cofundador y presidente) ni por ningún departamento (comunicación, estrategia, etc.). No se presentó como un documento oficial interno, sino como un statement ideológico público. Por tanto, la autoría es Palantir como entidad corporativa.
Los análisis periodísticos señalan que el estilo coincide con la retórica habitual de Alex Karp (defensa del poder militar occidental, crítica a la “neutralidad moral”, exaltación del conflicto como motor de progreso). Esto hace pensar que como mínimo tiene el visto bueno del CEO de la empresa.
Karp es hijo de una familia alemana de clase media profesional, se doctoró en filosofía en Frankfurt y es conocedor de la tradición crítica alemana (Adorno) y de autores como Michael Foucault. Su amistad con Peter Thiel fue decisiva, ambos fundaron Palantir en 2003, él aportó la visión filosófica y organizativa, y Thiel el capital inicial.

Peter Thiel. Foto de Los Angeles Times.
Peter Thiel trabajó inicialmente como abogado (clerk en la Corte de Apelaciones del 11º Circuito), trader de derivados en Wall Street y gestor de fondos (Thiel Capital Management, fundado en 1996). Estos trabajos le permitieron acumular un capital inicial modesto, suficiente para invertir en startups. Su riqueza posterior procede casi por completo de PayPal, sus fondos de inversión y sus inversiones tecnológicas tempranas, especialmente en Facebook. Hoy tiene un patrimonio en torno a 2.100 millones de dólares y continúa activo como presidente de Palantir, inversor y figura política influyente.
Alex Karp es un personaje paradójico: cita a Adorno y Foucault, dos de los críticos más incisivos del poder occidental, pero lo hace para reforzar, no para cuestionar, la misión de Palantir. Lo que toma de ellos no es su crítica, sino sus herramientas conceptuales.
Adorno analiza cómo la modernidad produce irracionalidad dentro de la racionalidad, cómo la técnica se convierte en instrumento de dominación, y cómo la sociedad industrial genera pseudonecesidades y conformismo. Describe un mundo donde la razón instrumental genera desorden y violencia. Karp usa esta visión para afirmar que vivimos en un entorno global inestable, que los Estados democráticos están amenazados, y que se necesitan herramientas tecnológicas para gestionar ese caos.
Adorno denuncia que la neutralidad frente al mal es complicidad (lo decía para denunciar Auschwitz). Karp usa esta idea para justificar que Palantir no debe ser neutral, que debe alinearse con “Occidente”, y que la tecnología debe servir a “los buenos”.
Adorno critica cómo los medios fabrican consenso. Karp lo invierte: afirma que las democracias están debilitadas por narrativas manipuladas, y que se necesitan sistemas de análisis de datos para detectar amenazas informativas contrarias a ese orden democrático. Un diagnóstico crítico convertido en justificación de la vigilancia algorítmica.
Foucault analiza cómo el poder moderno funciona a través de vigilancia, normalización, gestión de poblaciones, producción de sujetos, y describe el poder como una red capilar.
Karp adopta esta visión para afirmar que las amenazas son difusas, que los Estados necesitan visibilidad total, y que la información es un terreno crucial para el poder.
Foucault analiza cómo los Estados gestionan riesgos, epidemias y flujos humanos. Karp usa esta idea para justificar sistemas de análisis masivo de datos, predicción de riesgos, y control de infraestructuras críticas.
Finalmente, Foucault describe cómo los Estados gobiernan mediante técnicas, no solo leyes. Karp lo usa para argumentar que la gobernanza moderna requiere tecnologías avanzadas, la seguridad es una forma de gobierno, y Palantir es un proveedor esencial de esa racionalidad gubernamental.
Por supuesto, Karp NO toma de Adorno y Foucault: su crítica al capitalismo, su crítica al imperialismo, su crítica a la vigilancia, su ética emancipadora, ni su desconfianza hacia el poder estatal.

Esto demuestra que un discurso filosófico profundo, procesado con unos millones de capital financiero puede ser reescrito de modo que sus efectos prácticos (económicos y políticos) son mucho mayores que los que tenían en la versión original de Adorno y Foucault. Por supuesto esta reescritura no está controlada por la discusión pública sino por la consistencia con la ideología de los propietarios del capital invertido.
La empresa Palantir se ha especializado en tres grandes plataformas (o ecosistemas de software que construyen soluciones): Gotham, Foundry y Apollo, más un conjunto de módulos sectoriales (AIP, MetaConstellation, etc.) orientados a defensa, inteligencia, industria y administración pública.
1. Palantir Gotham es una plataforma orientada a inteligencia, defensa y seguridad. Usada por agencias gubernamentales para análisis de inteligencia, integración de datos sensibles, operaciones militares, contraterrorismo e investigación criminal.
2. Palantir Foundry es una plataforma para empresas e instituciones civiles, que permite integrar datos corporativos, modelar procesos, optimizar cadenas de suministro, y análisis avanzado para industria, sanidad, energía, y banca.
3. Palantir Apollo es un sistema para operar y desplegar software crítico en entornos complejos: nubes híbridas (que conectan nubes públicas y nubes privadas), infraestructuras clasificadas, dispositivos en campo y sistemas militares distribuidos.
Anexo a este núcleo, Palantir comercializa extensiones y productos especializados como:
4. AIP – Artificial Intelligence Platform, una plataforma de IA generativa y operativa para planificación militar, análisis de riesgos, automatización de decisiones y simulaciones.
5. MetaConstellation: Es un sistema para coordinar satélites, sensores y datos geoespaciales en tiempo real. Muy usado en defensa y respuesta a crisis.
6. TITAN / MARS / EDGE AI: Es un conjunto de herramientas para análisis táctico en el campo de batalla, fusión de sensores e IA en edge computing (cálculo y análisis de datos cerca del lugar donde los datos se generan).
7. Palantir Health: Aplicaciones sanitarias como gestión hospitalaria, análisis epidemiológico y logística de vacunas.
8. Palantir Energy & Manufacturing, que genera soluciones para mantenimiento predictivo (usar sensores, datos e IA para anticipar fallos y programar reparaciones antes de que ocurran), optimización industrial y gestión de redes energéticas.
Alex Karp es un firme partidario de la política de Benjamin Netanyahu.[48] El ministerio de Defensa de Israel firmó un gran contrato con la empresa en 2024, en plena guerra y genocidio de Gaza.[1]Tras el alto el fuego de 2025, el sistema Maven de Palantir fue seleccionado para la futura Fuerza Internacional de Estabilización que Donald Trump deseaba desplegar en la franja de Gaza.
El economista y político griego Yanis Varoufakis, exministro de Finanzas en 2015 y conocido defensor de la democratización de la economía, respondió al Manifiesto Palantir el 19 de abril del 2026 desde su cuenta de X. El Manifiesto Palantir y los comentarios punto a punto de Varoufakis sobre sus afirmaciones pueden consultarse en: La ideología de Palantir explicada por Varoufakis | ctxt.es. Aquí haremos nuestra propia interpretación de los puntos del manifiesto y en algunos casos mantendremos lo esencial de la respuesta de Varoufakis, cuyas afirmaciones textuales aparecen entrecomilladas.

Comentarios al Manifiesto Palantir
1. Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge. La élite de ingenieros de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación.
La alianza entre los multimillonarios y las élites político-militares estatales sigue siendo tan rentable a día de hoy como lo fueron desde la fundación del Estado capitalista (véase El Programa del Progreso en Occidente). La prudencia capitalista exige cuidarla y seguir explotándola. Mientras siga habiendo grandes Estados seguirá habiendo grandes corporaciones. Los ingenieros de Silicon Valley tienen la obligación de opinar lo que les digan los propietarios que los contratan, que las empresas no son democracias.
2. Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone nuestro mayor logro creativo, si no el mayor de nuestra civilización? El dispositivo ha cambiado nuestras vidas, pero ahora también puede estar limitando y restringiendo nuestro sentido de lo posible.
La interpretación de Varoufakis de este punto es muy incisiva: “Palantir tiene el ojo puesto en la Apple Store, salivando ante la perspectiva de crear su propio feudo tecnofeudal [sic]. Es hora de sustituir el iPhone por otro dispositivo que disuelva lo que queda de la privacidad de las personas”.
3. El correo electrónico gratuito no es suficiente. La decadencia de una cultura o civilización, y de hecho de su clase dirigente, solo será perdonada si esa cultura es capaz de proporcionar crecimiento económico y seguridad a la población.
Aquí sólo completo ligeramente la interpretación de Varoufakis: “Palantir no regalará nada. Solo le importa su propio crecimiento, que persigue sembrando el miedo”, junto con las élites político-militares, para poder vender Palantir sus productos de vigilancia y las élites vender una falsa sensación de seguridad mediante el uso de los impuestos para armas y productos de seguridad.
4. Se han puesto de manifiesto los límites del poder blando, de la mera retórica grandilocuente. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para imponerse requiere algo más que un llamamiento moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se basará en el software.
El derecho de las sociedades libres y democráticas a imponerse sobre las demás está en nuestro ADN supremacista (El Supremacismo Occidental) y no se puede poner en duda. Es más, la dominación cultural y propagandística de los Estados occidentales hay que complementarla con nuestras innovaciones tecnológicas en poder duro, con el fin de que Occidente (EEUU) no pierda su posición de hegemon global.
5. La cuestión no es si se fabricarán armas de IA, sino quién las fabricará y con qué propósito. Nuestros adversarios no se detendrán a enzarzarse en debates teatrales sobre las ventajas de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad militar y nacional. Seguirán adelante.
Aquí la interpretación de Varoufakis tal cual, salvo pequeño añadido: “Llegan los robots [y drones] asesinos impulsados por IA. La tarea consiste en obtener enormes beneficios construyendo primero robots asesinos y haciendo preguntas después. Para poder hacerlo, Palantir hará lo que sea necesario para evitar a toda costa cualquier tratado internacional que limite los robots asesinos impulsados por IA.”
6. El servicio nacional debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos considerar seriamente la posibilidad de alejarnos de un ejército compuesto exclusivamente por voluntarios y solo librar la próxima guerra si todos compartimos el riesgo y el coste.
Varoufakis: “Todo pobre diablo (que carezca de los contactos necesarios para evitar ser arrojado a las trincheras con drones asesinos apuntándole desde el cielo) debe ser reclutado para el ejército. Olvídate de pagar un sueldo a los soldados”. Palantir y los grandes empresarios prestarán su servicio nacional, no en las trincheras por supuesto, sino proporcionando a los soldados las armas y drones para matar y morir.
7. Si un marine estadounidense pide un rifle mejor, deberíamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Como país, deberíamos ser capaces de mantener un debate sobre la idoneidad de la acción militar en el extranjero sin vacilar en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se pongan en peligro.
Si las comisiones de expertos Palantir-Pentágono deciden que es factible fabricar un arma nueva, porque la tecnología permite ofertarla, Palantir debería fabricar ese arma. El debate debería ser mantenido, como de costumbre, sólo por expertos; sin interferencias populistas sobre la idoneidad, las prioridades de gasto público u otras cuestiones secundarias.
8. Los funcionarios públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que remunerara a sus empleados de la misma forma que el Gobierno federal remunera a los funcionarios públicos tendría dificultades para sobrevivir.
Nuestros sacerdotes, o guías de nuestros fines últimos, deberían ser las corporaciones y sus propietarios. Los Estados deberían ser gobernados por estos propietarios o por tecnócratas educados por ellos.
9. Deberíamos mostrar mucha más indulgencia hacia quienes se han sometido a la vida pública. La erradicación de cualquier espacio para el perdón —el abandono de toda tolerancia hacia las complejidades y contradicciones de la psique humana— puede dejarnos con un elenco de personajes al mando de los que acabaremos arrepintiéndonos.
Parafraseando a Varoufakis: Palantir cree que a Donald Trump debe perdonársele todo, no hacerlo es peligroso; por no mencionar que aumenta la probabilidad de que aparezcan funcionarios y políticos que restrinjan el proyecto de Palantir.
10. La psicologización de la política moderna nos está desviando del camino. Aquellos que miran a la arena política para alimentar su alma y su sentido del yo, que dependen en exceso de que su vida interior encuentre expresión en personas a las que quizá nunca conozcan, se quedarán decepcionados.
Varoufakis: “La política debe ser como la IA, desprovista de cualquier cosa que pueda confundirse con la empatía humana”, tal como han propugnado Ayn Rand, Hoppe, Friedman y muchos anarco-capitalistas.
11. Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado impaciente por acelerar, y a menudo se regocija ante la desaparición de sus enemigos. La derrota de un oponente es un momento para hacer una pausa, no para regocijarse.
Si EEUU hubiese financiado generosamente a Palantir desde el año de su fundación, en lugar de perder el tiempo regocijándose del colapso de la URSS, Rusia no habría podido levantar cabeza y poner en duda de nuevo la hegemonía occidental con su alianza con China.
12. La era atómica está llegando a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, está llegando a su fin, y está a punto de comenzar una nueva era de disuasión basada en la IA.
Varoufakis: “Palantir no fabrica armas nucleares, pero desarrolla alegremente otras armas de destrucción masiva. Anunciamos con orgullo que ya estamos listos para añadir al Armagedón nuclear la amenaza impulsada por la IA a la existencia de la humanidad.”
13. Ningún otro país en la historia del mundo ha promovido los valores progresistas más que este. Estados Unidos está lejos de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país para quienes no pertenecen a las élites hereditarias que en cualquier otra nación del planeta.
“Ningún otro país en la historia del mundo ha cometido tantos crímenes de guerra en nombre del progreso y la libertad” y de las reivindicaciones transversales que comparten los trabajadores y los mil-millonarios, y puedan ser útiles contra nuestros enemigos no civilizados. “Estados Unidos ofrece libertad infinita a personas como los fundadores de Palantir para que se lucren generosamente infligiendo tanto daño”, mediante la colaboración con nuestros Estados en sus labores de agresión externa y propaganda.
14. El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente prolongada. Demasiados han olvidado, o tal vez dan por sentado, que durante casi un siglo ha prevalecido en el mundo una cierta versión de paz sin un conflicto militar entre grandes potencias. Al menos tres generaciones –miles de millones de personas, sus hijos y ahora sus nietos– nunca han conocido una guerra mundial.
“El poder estadounidense se ha deleitado provocando una guerra tras otra, un golpe de Estado tras otro, un desastre financiero evitable tras otro. Demasiados han olvidado o quizá han dado por sentada la capacidad de Estados Unidos para librar guerras eternas en nombre de la paz y la democracia”; aunque en el Sur Global todos tienen esto presente, pues la agresión y la intimidación occidental es el pan de cada día.
5. La neutralización de Alemania y Japón tras la guerra debe revertirse. El desarme de Alemania fue una corrección excesiva por la que Europa está pagando ahora un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, también amenazará con alterar el equilibrio de poder en Asia.
“El fascismo alemán y japonés deben volver a ser grandes”. El blanqueamiento de científicos nazis útiles para la dominación norteamericana estuvo muy bien, pero: “la desnazificación de Alemania fue una corrección excesiva por la que Europa está pagando ahora un alto precio. ¡Un compromiso similar y muy fuera de lugar con el pacifismo japonés también debe terminar de inmediato!”, pues China está empezando a desobedecernos.
16. Debemos aplaudir a quienes intentan construir allí donde el mercado ha fallado. La cultura casi se burla del interés de Musk por la gran narrativa, como si los multimillonarios debieran limitarse a enriquecerse a sí mismos… Cualquier curiosidad o interés genuino por el valor de lo que ha creado se descarta esencialmente, o tal vez se esconde bajo un desprecio apenas velado.
“Debemos aplaudir a quienes intentan monopolizarlo todo mediante generosos contratos gubernamentales. Los mil-millonarios no deben conformarse simplemente con sus miles de millones. Para hacerse aún más obscenamente ricos, necesitan grandes narrativas que les ayuden a convencer a los pobres de que utilicen su libertad para mantenerlos a ellos, los multimillonarios, en el poder. Y, por cierto, a Palantir le encanta Elon, especialmente su gran narrativa inspirada en el apartheid.”
17. Silicon Valley debe desempeñar un papel en la lucha contra los delitos violentos. Muchos políticos de todo Estados Unidos se han encogido de hombros ante los delitos violentos, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordar el problema o asumir cualquier riesgo con sus electores o donantes a la hora de proponer soluciones y experimentos en lo que debería ser un intento desesperado por salvar vidas.
Silicon Valley debe ser libre de hacer en Estados Unidos experimentos como los imaginados por adelantados a su tiempo como Huxley y Orwell. Y si estos fallan en algunos lugares, hacer lo que Palantir ayudó a hacer en Gaza para solucionar los delitos contra los Estados Occidentales.
18. La exposición despiadada de la vida privada de las figuras públicas aleja a demasiado talento del servicio público. La esfera pública –y los ataques superficiales y mezquinos contra quienes se atreven a hacer algo más que enriquecerse– se ha vuelto tan implacable que la república se queda con una lista significativa de personas ineficaces y vacías cuya ambición se podría perdonar si hubiera alguna estructura de creencias genuina acechando en su interior.
“El sindicato de Epstein debería caer en el olvido para que personas valiosas como Trump y los Clinton…” y otras de nuestra onda o manipulables por nosotros “…no se vean disuadidas de entrar en el Gobierno. La esfera pública debe estar libre de escrutinio a menos que entren en ella subversivos como Sanders o Mamdani.”
19. La cautela en la vida pública que, sin darnos cuenta, fomentamos es corrosiva. Quienes no dicen nada malo, a menudo no dicen casi nada.
“Nos encantan las figuras públicas banales” siempre que sean manipulables por las corporaciones y “que le den a Palantir jugosos contratos”. También nos encantan las figuras públicas con demencia senil o con egolatría patológica (pues suelen ser manipulables por las corporaciones), siempre que le dan a Palantir jugosos contratos.
20. Hay que resistirse a la intolerancia generalizada hacia las creencias religiosas en ciertos círculos. La intolerancia de la élite hacia las creencias religiosas es quizás uno de los signos más reveladores de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos de sus miembros afirman.
La intolerancia hacia las creencias religiosas es un tic elitista ilustrado que puede desperdiciar un recurso valioso, dado que los grandes creyentes son manipulables por líderes que sirven a los valores corporativos y estratégicos de Occidente. Véase si no el gran servicio que los pastores evangélicos sionistas están haciendo al reforzar la política pro-israelí de EEUU en Oriente Medio.
21. Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas son ahora iguales. Las críticas y los juicios de valor están prohibidos. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas y, de hecho, subculturas… han producido maravillas. Otras han resultado mediocres y, lo que es peor, regresivas y dañinas.
Es hora de recuperar las jerarquías supremacistas entre Estados civilizados y sociedades bárbaras sin civilizar o a medio camino de la civilización. La punta de la cima de esa jerarquía todos sabemos quienes son: los mil-millonarios blancos occidentales aliados del Estado norteamericano y de sus corporaciones innovadoras como Palantir.
22. Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sentido. Nosotros, en Estados Unidos y, más ampliamente, en Occidente, nos hemos resistido durante el último medio siglo a definir las culturas nacionales en nombre de la inclusividad. Pero ¿inclusión en qué?
El comentario de Varoufakis, de nuevo completamente incisivo: “Los negros, los musulmanes, la mayoría de los asiáticos y, por supuesto, las mujeres, son subhumanos inferiores. Los hombres de Estados Unidos, y más ampliamente de Occidente, se han resistido durante el último medio siglo a poner a estos subhumanos en su sitio en nombre de la inclusividad. Fue un error. Nunca se debe permitir la entrada a tales subhumanos, salvo como sirvientes o proveedores de servicios sexuales –al menos hasta que podamos mejorar nuestros robots, en cuyo caso no los necesitaremos en absoluto”.
O expresándolo en términos menos viscerales que Varoufakis: una cosa es utilizar los valores de la inclusividad, la tolerancia y la igualdad de oportunidades como propaganda contra nuestros enemigos geopolíticos, y otra cosa es tratar de aplicarlos, y mucho menos a ellos, que son pueblos culturalmente inferiores. Esto es un disparate en el que han caído incluso políticos cercanos que han acabado creyéndose su propia propaganda; sin darse cuenta en su exaltación de que eran eso, discursos de propaganda contra Estados que no obedecían las instrucciones de los Estados superiores de Occidente.

Deja un comentario